La pubalgia es una lesión muy común y molesta entre los futbolistas de alta competición, cuyo día a día se caracteriza por una intensiva carga de trabajo y sin apenas tiempo de recuperación entre partido y partido. Aparte del excesivo número de encuentros disputados, la pubalgia está también causada por múltiples factores, como “los golpeos al balón, el sobreesfuerzo en abdomen y adductores o la superficie del terreno”, según Carlos Díez, director de los Servicios Médicos Sanitas – Real Madrid.
¿Qué es una pubalgia y cómo se produce?
La pubalgia es un dolor localizado a nivel del pubis, con irradiación hacia zonas cercanas a las ingles o el bajo abdomen. Normalmente se trata de un síntoma de una osteopatía del pubis. Esta lesión puede devenir en un dolor permanente, hasta el punto de afectar a nuestra vida cotidiana en gestos sencillos como andar, sentarnos, acostarnos, etc.
El predominio de la musculatura aductora determina una sobrecarga de estos músculos con micro roturas de las fibras y un movimiento de cizallamiento (por apoyo unipodal al golpear el balón, por ejemplo) y por contracción de la musculatura aductora, entre ambas superficies articulares de la sínfisis púbica (la conexión entre las dos partes del pubis).
Entre las causas que pueden originar esta lesión se encuentran:
Principales síntomas y diagnóstico
Los síntomas más destacados de una pubalgia son:
Clásicamente se describen cuatro grados o estadios evolutivos:
El diagnóstico se basa en la causa desencadenante, las características del dolor y el examen médico. Al explorar se palpa una zona dolorosa al presionar sobre la sínfisis pubiana, también aparece dolor en la contracción contra resistencia de los aductores y abdominales.
Cómo evitar su aparición
Como comenta el doctor Carlos Díez, para evitar la aparición de la pubalgia debemos poner especial énfasis en los siguientes ejercicios:
Cómo tratar una pubalgia
Uno de los consejos más prácticos para reducir una pubalgia es el reposo. Sin embargo, en el caso de los deportistas de élite, se intenta reducir al máximo el tiempo que el jugador tiene que estar inactivo. Este tipo de tratamientos tiene el objetivo de recuperar la capacidad de elongación muscular de la zona y de reforzar sus tendones y puntos de inserción. Entre los tratamientos que se pueden realizar destacan los siguientes:
En cuanto notemos mejoría se debe comenzar un programa de ejercicios para rehabilitar la zona. Paulatinamente reiniciaremos la actividad deportiva, teniendo la precaución de evitar cambios bruscos de dirección.







